Un partido. Un jugador. Y la puerta está abierta. Tan sólo el haber ingresado al terreno de juego significó algo importante.
Ayer, Clint Dempsey se convirtió en el primer jugador de los Estados Unidos en jugar una final europea.
"Sé que soy el primero en hacerlo, pero no seré el último", afirmó el jugador del Fulham.
Y sí, la copa se la quedó el Atlético de Madrid, pero Dempsey sabe que aquí no se acaba todo.
Sudáfrica ya le espera. Sus sueños por escribir el futuro están intactos.
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El pasado no se perdió
13 mayo 2010
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