Boca es así, como una máquina, una vez que se pone en funcionamiento difícilmente se detiene, una máquina preparada para marcar la diferencia.
2 a 1 a Tigre. Tercera victoria consecutiva en el torneo Apertura. Un juego cada vez más aceitado. Un medio campo firme que roba pelotas y las distribuye como debe, basado en el control y en el despliegue de Battaglia. La punta, que fechas atrás parecía lejana, ya no la es y ser campeón –lo que hasta hace poco era una utopía- parece ser posible. Boca está a sólo 5 puntos de la vanguardia cuando todavía resta jugarse la mitad del torneo.
El mundo xeneize parece acomodarse, las piezas de su maquinaria engranan cada vez mejor. Los rivales vuelven a tomar dimensión de lo que significa enfrentar a Boca.
Ah… y el domingo próximo se viene River, ese rival histórico al que enfrentarlo deja ese sabor tan especial, el partido ideal para marcar la diferencia y enfilar hacia el final del Apertura con paso firme y ganador, a lo Boca.
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Quien dice dos, dice tres y quien logra tres, quiere más...
20 octubre 2009
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