El día más esperado llegó. Los ojos del mundo se posaron sobre él. Era su debut con el conjunto blanco, era su presentación en sociedad. Y no defraudó.
Tuvieron que pasar 35 minutos para que Cristiano Ronaldo mojara por primera vez con su nuevo equipo. Con la decisión y carácter que sólo tienen los que son diferentes al resto, el portugués pidió la pelota cuando se sancionó un penalty a favor de los locales.
¿Nervios?, ¿Ansiedad? Tal vez para cualquier otro jugador, pero no para CR9. Por un instante el tiempo se detuvo. El primer grito de gol estaba por llegar. Y así fue. Un disparo fuerte, abajo, pegado al palo. Imposible de atajar. Imposible de no gritarse.
En un sólo partido de liga, Ronaldo demostró que está hecho para cosas grandes. La prueba de fuego fue superada. Bautizado y ovacionado, Cristiano ha vuelto a nacer. Y, como casi siempre sucede, ha marcado la diferencia.
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El renacimiento de Cristiano Ronaldo
31 agosto 2009
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