Fernando Gago (Buenos Aires, 1986) pertenece a una de las generaciones más brillantes del fútbol argentino reciente. Educado futbolísitcamente en las divisiones inferiores de Boca Juniors, Gago creció con la responsabilidad de cubrir el hueco que había dejado Fernando Redondo, el gran mediocentro argentino de los últimos 20 años.
En diciembre de 2004 Alfio Basile le dio la responsabilidad del número 5 y Gago se convirtió en el diector de operaciones de un equipo imponente que ganó las cinco competiciones a las que optaba. En estos años Gago definió un estilo propio como medio de contención: combativo en la recuperación, gran primer toque y sobre todo una vision de juego que recuerda a la del otro Fernando.
No tardaron en llegarle ofertas de Europa. Reticente al principio, Boca aceptó dejarle marchar al Real Madrid en noviembre de 2006. Desde entonces Fernando Gago ha contribuido decisivamente en la consecución de las Ligas 2006-2007 y sobre todo 2007-2008. Este verano se coronó además como campeón olímpico con la Argentina de los Agüero, Messi y Mascherano, compañeros de una generación que asegura el futuro del fútbol argentino.
GRUPO A
Chelsea 1 – Roma 0
El gol de John Terry en el minuto 77 deja al Chelsea muy cerca ya de los octavos de final. Los romanos tendrán que pelear por la segunda plaza.












Algunas veces el fútbol no precisa de excelencia técnica para ser elocuente. Los clásicos entre el Atlético y el Real Madrid suelen ser buenos ejemplos: tensión máxima, intercambio de golpes, aciertos decisivos y errores imperdonables. La clase de rivalidad que pasa por encima de las convenciones futbolísiticas.
Eso es lo que se vio ayer en el Manzanares. Una vez más el Atlético se dejó marcar en los primeros compases, esta vez tiene la excusa del disparo extraordinario de Van Nistelrooy, que a los 34 segundos recogió un balón solitario y en el instante que tardó en girar el cuerpo ya había planeado el crimen perfecto. A partir de ahí la historia se pareció mucho a las de años anteriores: el Atlético jugando al borde de la taquicardia contra un rival, enemigo en estas ocasiones, seguro en la tranquilidad que dan nueve años sin perder contra los rojiblancos y liderado en defensa por un Pepe colosal. Fernando Gago impuso su ley en el centro del campo a lo largo de todo el partido.
Los gestos de incredulidad de Basile al final del partido no dejaban lugar a dudas: Argentina había sufrido una derrota histórica. Y no por el resultado, un 1-0 incierto hasta el último minuto, sino por el rival. Jamás Chile había vencido a la albiceleste en partido oficial. La victoria permite a los chilenos además mantener una esperanza razonable de clasificarse para el Mundial de Suráfrica. Paraguay, que ha despegado y está ya 7 puntos por encima de Chile y Argentina, tiene pie y medio en la fase final. La otra plaza sigue en disputa.
La primera media hora de juego siguió el guión de los últimos enfrentamientos entre chilenos y argentinos: ocasiones claras de los albicelestes (sobre todo una pared prodigiosa entre Agüero y Messi en el minuto 29) y solidez defensiva de la zaga chilena. Sin embargo, poco a poco los de Bielsa empezaron a dar muestras de su nueva vocación ofensiva y en el minuto 35 una extraordinaria jugada colectiva terminó con un pase hacia atrás de Gary Medel que Fabián Orellana remató de primera al fondo de la red. De nada sirivieron los cambios tácticos de Basile. En la seguda mitad Suazo y Fernández estuvieron a punto de aummentar la diferencia en el marcador.
Las Águilas se distinguen por su plumaje y los colores azul y crema han sido sinónimos con el Club América desde su fundación en 1916. Esta temporada el equipo viste una playera de tono amarillo más claro que en anteriores temporadas, franjas azul marino en los costados y cuello rojo y azul. El uniforme de visitante luce de color azul marino, con franjas amarillas a los lados y el cuello en amarillo y rojo.
Las diferencias no se quedan en lo estético. Las camisetas son ahora más ajustadas para evitar jalones en el área e Incorporan la tecnología Sphere, que aumenta la ventilación y ofrece mayor libertad de movimientos. Como la temporada anterior, están fabricadas en tejido DriFit para mantener la piel seca en todo momento.
Nada te identifica con tu equipo más que sus colores. Los que visten los tuyos. La marea de banderas en las tribunas. Las miles de playeras iguales en los días de partido. Los jugadores pasan, los colores perviven.
Tradicionalmente los de los Monterrey han sido el blanco y el azul. Cuando debutó en la antigua Liga Mayor 1945 el equipo vestía una camiseta dividida diagonalmente en dos mitades, blanca y azul. Las rayas verticales que dan nombre al equipo azules llegaron en la temporada 1961-1962 y sobreviven hasta hoy como elemento esencial del uniforme. Entre medias se hicieron algunos experimentos con el color, los uniformes naranjas en la época de Passarella por ejemplo, que siempre terminaron con la afición pidiendo el regreso de las rayas.
La versión 2008-2009 del uniforme se inspira en los diseños más tradicionales de los años 90, aunque con las rayas blancas algo más gruesas que las azules y vivos naranjas en las mangas. El uniforme de visita mantiene el color azul cielo pero ahora con franjas acqua. El corte, más ajustado para impedir jalones del rival, y las tecnologías de ventilación Sphere y DriFit son algunas de las novedades que Nike ha incorporado a las camisetas.
En los últimos años la figura del delantero centro ha dejado de ser la referencia básica de una forma muy europea de entender el fútbol para convertirse en uns especie en peligro de extinción. En una época de mediapuntas y segundos delanteros Ruud Van Nistelrooy representa el delantero centro a la vieja usanza, el hombre-gol. Heredero directo del gran Van Basten, el 9 de los oranje representa lo mejor de la tradición holandesa: elegancia, buen toque y cabeza fría, pero además ha hecho propias virtudes como el oportunismo o la tensión competitiva. Pocos jugadores pueden presumir de haber sido máximos goleadores en tres competiciones nacionales diferentes, campeón de las ligas holandesa, inglesa y española y el segundo máximo goleador de la Champions League, a sólo 4 tantos de su amigo Raúl.
Vuelve la máxima competición europea, el torneo que separa a los chicos de los hombres y a los aspirantes de las estrellas. Los mejores equipos del continente se enfrentan en encuentros donde nadie regala nada y los balones se disputan en cada centímetro de cancha. Tras la segunda jornada de competición los grandes siguen liderando sus grupos pero no faltan las sorpresas.
