Para Italia, con la calificación asegurada y la mente puesta en Sudáfrica, no era fácil mantenerse por el camino de la victoria. Así se los hizo saber Chipre, que se fue arriba 2 a 0 en el marcador.
Cuando la gente comenzaba a impacientarse, uno de los mejores intérpretes del campeón del mundo saltó al terreno de juego: Alberto Gilardino.
Con una equipo renovado, pero siempre dándole a este último partido la importancia que se merecía, la selección italiana sentó cabeza y volvió al complemento con la tenacidad que le conocemos.
Todo cambió, en 14 minutos, de la mano de Gilardino. 14 minutos para pasar de una sonora derrota, a una gloriosa victoria. 14 minutos para marcar la diferencia.
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El héroe de la noche
15 octubre 2009
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