Algunas veces, el que marca la diferencia no se ve reflejado en el marcador, pero sí queda en la memoria del aficionado. En la victoria de Rusia 3 por 1 ante Gales el pasado miércoles, Andrei Arshavin marcó la diferencia y también dejó un grato recuerdo en todos aquellos que se dieron cita en el estadio.
La magia de Arshavin se pudo palpar en cada centímetro del terreno de juego. Su magnífica asistencia en el primer gol da constancia de ello. El mediocampista del Arsenal es el mariscal de un equipo ruso que ya sueña con Sudáfrica.
No hay momento del partido que Andrei Arshavin no pueda dominar. Con sus actuaciones, los obstáculos rumbo al continente africano lucen menos complicados. El camino de la victoria comienza a llegar a su destino final.
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Arshavin al volante
11 septiembre 2009
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