El entrenamiento, como ha venido sucediendo en todas las clínicas que se han llevado a cabo, estuvo dirigido por el ex-futbolista mexicano Miguel España, quien se encargó de supervisar cada una de las pruebas a las que fueron sometidos los participantes.
Cerca de 50 jugadores fueron los que se registraron para este bootcamp, una cifra que fue creciendo conforme caía la tarde, pues para eso de las 4:30 pm, habían más de 70 jóvenes de entre 14 y 18 años realizando las pruebas.
La “parada inicial”, antes de realizar el primero de los ejercicios, fue en uno de los stands de Nike, el de “Inducción”, donde tanto Miguel España, como el resto de los entrenadores, se encargaron de explicarles a los participantes la importancia del entrenamiento, así como la dinámica que se estaría siguiendo en las diferentes estaciones.
El ambiente, a pesar de que fue relajado y entusiasta en todo momento, no estuvo ajeno al compromiso que los participantes debían imprimirle a cada una de las pruebas, pues sabían que estaban siendo vistos y que cada uno de sus movimientos serían rigurosamente calificados.
EL ENTRENAMIENTO
Con una poderosa música de fondo, capaz de acelerar la adrenalina de cualquiera, fue que arrancaron los ejercicios en cada una de las estaciones. En total fueron 6 pruebas las impartidas en el bootcamp del Colegio Miraflores: 3 pruebas físicas y 3 pruebas técnicas.
No sin antes hacer un breve calentamiento con trote y sprints, los participantes fueron divididos en 6 grupos para, así, ir rotando de estación en estación.
Las pruebas físicas se enfocaron en tres aspectos, fundamentales a la hora de “dejar todo”:
- Salto de altura y longitud: se midieron ambos aspectos con precisión milimétrica.
- Prueba de velocidad: con un paracaídas amarrado a su cintura, el jugador debía correr en línea recta.
- Slalom: los conos en el pasto eran los indicadores de la ruta que debía seguir el participante.
Por otra parte, en las pruebas técnicas se trabajó única y exclusivamente con balón, situación que, por lo general, es de mucho mayor agrado para los jugadores:
- Tiro a gol: con tres pequeñas porterías, una detrás de la otra, el jugador medía la precisión de sus disparos.
- Dominio y control del balón: con la intención de no dejar caer la pelota, la cual llegaba de cada uno de sus flancos, el jugador debía controlar el balón, ya fuera con la cabeza, el pecho o el pie.
- Conducción de balón: una vez más, los conos marcaban la ruta y dinámica que el jugador debía seguir con el balón en sus pies, terminando con un preciso tiro a gol.
Antes de pasar a la última etapa y, por cierto, la más anhelada del entrenamiento, el 5 contra 5, los participantes tuvieron la oportunidad de calzarse un par de Total 90 Laser II. El 5 contra 5 fue, como era de suponerse, la culminación de un día inolvidable para los participantes: en espacios reducidos, los jugadores probaron sus Total 90 y se probaron a si mismos.
De salida, cada jugador inscrito tuvo la oportunidad de conocer los entrenamientos que Nike ofrece en línea. En el stand “Zona Digital” se le explicó a los participantes cómo es que, visitando el sitio www.nikefutbol.com, pueden seguir el programa de entrenamiento Bootcamp.
Antes de volver a sus casas, los jugadores recibieron de nuestro master trainer, Miguel España, las observaciones, comentarios y sugerencias elaboradas en base a su desempeño. A unos les fue mejor que a otros, pero Nike les dejó muy en claro que, o se deja todo, o se deja el futbol.
Pero no pasa nada, mañana será otro día y, una vez más, tendremos la oportunidad de dejar todo en otro de los bootcamps con los que Nike ha invadido el Distrito Federal. Será hasta entonces que vuelva a rodar el balón.
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