Es inevitable fijarse en Cristiano. Para los defensas que le temen, para los aficionados que le aman o le odian, para los más jóvenes que quieren jugar como él, e incluso para las cámaras que ya antes de verle jugar de blanco esperan mucho de él.
Si él se marca objetivos más altos de los que ya ha alcanzado, todo el mundo disfrutará más de la Liga. Excepto los defensas. Dicen que al encararte CR9, sólo ves un rayo aproximándose. Cuando la siguiente imagen que ves es la de su dorsal, sólo te queda fijarte en sus pies: te ha vuelto a ganar la partida.
Sólo hay una forma de frenarle: ser mejor que él. Por desgracia para los defensas, es muy difícil ser mejor que el mejor.
En realidad, nadie tiene más expectativas en Cristiano Ronaldo que Cristiano Ronaldo.
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