Drogba confía en la potencia de su zancada. Alves, en sus revoluciones por minuto. Sus Mercurial Vapor Superfly les darán el impulso definitivo.
Ambos avanzan hacia la final de Roma a velocidad punta pero a la altura de Stamford Bridge uno será derribado. Fracciones de segundo pueden ser suficientes para que una chispa haga saltar por los aires la eliminatoria.
3, 2, 1…
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