Todavía se asombra uno cuando ve las repeticiones del gol de Rolando Zárate (MERCURIAL) ante Lanús. La violencia y la velocidad del tiro libre del Roly fueron demasiado para el arquero granate y seguramente también lo hubieran sido para cualquier arquero.
Gracias al misil de Zárate, Vélez volvió a la victoria y Liniers, todavía hoy, huele a pólvora.
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Un misil en el botín
15 marzo 2010