Más allá de jugar bien, para ganar, muchas veces también hay que tener suerte y esta vez, en su visita a Rosario, Boca no la tuvo. Pese a no haber jugado un mal partido, el xeneize cayó por 2 a 1 ante Central y de este modo vio interrumpida su racha de cinco partidos sin conocer la derrota.
Mezcla de mala suerte y de falta de definición en la zona de la cancha donde se marca la diferencia hizo que Boca no pudiera sostener su envión ganador de los últimos partidos. Varias llegadas e incluso un remate al travesaño pueden dar fe de ello. Si a esto se le suma que la firmeza que venía mostrando en defensa esta vez no fue tal, tal vez se le encuentre explicación al resultado.
De cara a las siete fechas finales del Apertura, si bien la punta parece alejarse, la suerte puede revertirse, más teniendo en cuenta la estirpe y la chapa ganadora de Boca, que, como en toda su historia, han marcado la diferencia.
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Cuando la suerte no ayuda
02 noviembre 2009