Para el delantero el único crédito es el gol. Si consigue un buen promedio se dará su trabajo por bueno. Pero Zlatan (mercurial) no vino solo a ser un delantero más, sino que vino a demostrar que un campeón nunca se cansa de la victoria.
El Barça quería un 9, pero Ibra juega con todos los números para ser un jugador total: abre espacios a sus compañeros como un lateral, retiene la defensa para que encare la segunda línea y da pases como un volante. La recompensa? el partido resuelto.
Cuando todo el mundo da por satisfecho su trabajo, se enfunda el 9 y empieza la función: un gol de delantero puro, y otro para responder a Cristiano (mercurial) con su disparo más potente. De sus botines ya salieron 7 goles en 7 partidos. Zlatan no está con suerte. Zlatan es magia.
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Zlatan: 3 jugadores y 1 delantero
29 octubre 2009