Cuando el equipo no pasa por su mejor momento, cuando tenes que reconquistar a un público cada vez más exigente, llega el momento de marcar la diferencia.
Y eso pasó por la mente de Ronaldinho (TIEMPO) en la visita de la Roma el pasado domingo. Durante 84 minutos, el brasileño volvió a demostrar el fútbol que puso de pie al planeta no hace mucho.
Su gol, por penal, abrió el camino para un triunfo que aún se saborea en las calles de Milán. Un triunfo que a Dinho le queda mejor que a nadie.
El San Siro recuperó a uno de sus más grandes protagonistas. No queda ninguna duda.
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El show de Ronaldinho
20 octubre 2009