Hace unos días nos sentamos a charlar con el Kun. Esto es lo que nos contó...
¿Son los entrenamientos un mal necesario o se puede llegar a disfrutarlos?
El entrenamiento siempre es necesario. Te ayuda mucho a crecer, a aprender tácticamente, a escuchar. Yo empecé de chico y me fueron aconsejando muchos entrenadores. Yo creo que es muy necesario entrenar, pero sobre todo disfrutar al hacerlo. Sí se puede disfrutar.
¿Qué diferencias ves entre cómo se entrena en Europa respecto a América Latina?
En América se entrena de una manera más fuerte que en Europa. Por ahí si jugás un domingo, hacés entrenamiento del lunes a jueves. Te dan, como dicen en España, mucha caña. En Europa se juegan partidos entre semana además de los domingos y no puede entrenar mucho. Más que nada hacer un poco de recuperación y tratar de descansar para poder estar bien en los partidos. En Europa el entrenamiento más que nada es en pretemporada, que ahí es donde te entrenan bien para que a largo del año estés bien.
¿Qué es lo que menos te gusta de entrenar, lo que más odias?
Correr (risas). No, la verdad es que lo que no me gusta es cuando corrés sin pelota. A nosotros nos gusta, entrenar con la pelota. Pero, bueno, es algo que lo tenés que hacer por el bien de vos y por tratar de estar muy bien físicamente.
¿Y cómo mantienes la motivación? ¿Cómo resistes la tentación de pensar que con el talento te alcanza para jugar bien?
A mí no me gusta perder a nada. Siempre confío en mis condiciones, en poder superar al rival. Si no te tenés confianza te van a salir las cosas mal, y la confianza se trabaja en los entrenamientos. Ahí es donde te intentás superar.
¿Entrenas algo entre el final de la temporada y el principio de la pretemporada?
Sí, entreno todo el año. Tenés menos de un mes de vacaciones y después los otros once meses tenés fútbol, fútbol, fútbol, fútbol... y bueno, desde chico soñaste jugar al fútbol, ¿no? Ahora hay que disfrutarlo y cuando ya no juegue más podré descansar tranquilo.
¿Juegas o jugabas a fútbol cinco?
Jugaba, jugaba al fútbol cinco, sí. Empecé a los ocho años y jugaba todos los sábados en tres equipos distintos. El primer partido era a las dos, el segundo a las cinco y el último a las ocho, pero como jugaba todo ahí cerquita, me daba tiempo a jugar los tres partidos.
El fútbol cinco es muy importante porque te ayuda a desarrollar la habilidad y te enseña a moverte en espacios pequeños.
¿Cuándo te descubrió un equipo profesional?
Yo me fui a probar a los nueve años a Independiente y después de dos años en prueba decidí quedarme.
Si jugás bien te dejan y si jugás mal te rajan, ¿no?. Es así en todos los clubes.
¿Y qué crees que vieron en ti?
No sé, yo era muy chiquito, lo que pasa es que estaba todo el día jugando a la pelota y cuando me tocaba ir a probarme o estar en el club, lo hacía de la mejor manera posible, igual que si estuviera jugando en el barrio o con mis amigos.
¿Cuáles son tus objetivos para esta temporada?
Más que nada estar ahí arriba en la Liga, entre los primeros cuatro como lo hicimos el año pasado. Y yo creo que bueno, en las copas hasta ahora venimos muy bien y ojalá que lleguemos a lo más alto, lo más lejos posible. Tenemos muchas chances de ganar un título este año. Está la Champions, que es más difícil pero nunca se sabe. Y la Copa del Rey... ahí también tenemos opciones.
Este es el primer año que estás jugando la Champions League, ¿cómo ha sido la experiencia hasta ahora?
Muy linda. Nunca la había jugado y la verdad es que estoy muy contento. Feliz de jugar en la Champions con equipos que son muy importantes, conocidos a nivel mundial. Están los mejores equipos de cada país y de cada liga. Estoy disfrutando mucho, en la cancha también trato de disfrutarlo porque es algo único. Le pongo todas las ganas para tratar de llegar lo más lejos posible por la gente, por el club y por mis compañeros.