Argentina nunca juega amistosos. La competitividad innata de sus jugadores no lo permitiría. Menos todavía ayer en Escocia, con medio mundo pendiente del debut de Maradona como entrenador. Se dieron además dos novedades importantes: la capitanía de Javier Mascherano y la ausencia del Kun. Mascherano se mostró, como siempre últimamente, imperial en el centro del campo y volvió a dictar una lección de quite, visión de juego y personalidad. Y la ausencia de Kun, aunque notable, quedó cubierta por Maxi Rodríguez y un Carlos Tévez suelto y con olfato.
La albiceleste salió en tromba y los primeros 30 minutos fueron dignos de una fase final de la Copa del Mundo. Maxi marcó a los 8 minutos, culminando una jugada de equipo iniciada por Mascherano, y dede ese momento a la defensa esocesa le quedó poco más que rezar. Tévez tuvo ocasiones con las dos piernas. Gago violvió a aparecer asentado en el medio centro y no dio un balón por perdido. Escapadas de Lavezzi y una única intervención de Carrizo. La segunda mitad fue otra cosa: Argentina levantó el pie del pedal y controló el partido con oficio y comodiad. Ahí se acabó el partido.
La Argentina de Maradona pinta bien y las cosas sólo pueden mejorar cuando vuelva el Kun.