LeBron James, MVP de la NBA 2009
13 mayo 2009
¿Qué diferencia a un gran jugador del MVP? Esta temporada, tras batir innumerables récords individuales de anotación y conquistar la medalla de oro en Pekín, LeBron ha encontrado la respuesta.
Sus estadísticas hablan por sí solas: 28,4 puntos, 7,6 rebotes y 7,4 asistencias por partido. Sin embargo, si LeBron hubiese firmado estos números en un equipo intermedio, lucharía por el título pero no sería un valor seguro. No sin el equipo con el que ha establecido un gran vínculo en Cleveland.
El nombre de LeBron encabezaba todas las listas, incluso antes del parón de mitad de temporada, debido a que conseguía esas estadísticas dentro del concepto de equipo. Todo lo que ha hecho esta temporada, a ambos lados de la cancha, se sitúa absolutamente dentro de lo que pide el esquema de los Cavs, exactamente tal y como se ha explicado en el vestuario y en los entrenamientos. Su nivel de dedicación al equipo es inigualable. Su habilidad única para inspirar y motivar a sus compañeros ha provocado que legiones de aficionados de todo el mundo le imiten.
Hay varios buenos jugadores en Cleveland que son mejores gracias a LeBron. Esto no se debe únicamente a que su mera presencia atraiga en gran medida la atención de sus rivales, creando así oportunidades para que ellos puedan brillar. Desde que el autobús sale hacia el aeropuerto hasta que la bocina anuncia el final del partido, algo de LeBron se contagia a esos jugadores: un consejo acerca de una manera ingeniosa de defender el "pick & roll", una discusión sobre el mejor ángulo de corte para que LeBron les haga llegar el balón o un ejercicio antes del partido que rompa con una larga y, a veces, extenuante temporada.
Eso es lo que hace un líder, lo que hace un buen compañero de equipo. Él es capaz de cambiar un partido anotando el lanzamiento clave o mediante un pase imposible, animando desde la banda o con una nube de talco. Por eso está considerado como uno de los más grandes de todos los tiempos. Y, por eso, es el más valioso de 2008-2009.
Sus estadísticas hablan por sí solas: 28,4 puntos, 7,6 rebotes y 7,4 asistencias por partido. Sin embargo, si LeBron hubiese firmado estos números en un equipo intermedio, lucharía por el título pero no sería un valor seguro. No sin el equipo con el que ha establecido un gran vínculo en Cleveland.
El nombre de LeBron encabezaba todas las listas, incluso antes del parón de mitad de temporada, debido a que conseguía esas estadísticas dentro del concepto de equipo. Todo lo que ha hecho esta temporada, a ambos lados de la cancha, se sitúa absolutamente dentro de lo que pide el esquema de los Cavs, exactamente tal y como se ha explicado en el vestuario y en los entrenamientos. Su nivel de dedicación al equipo es inigualable. Su habilidad única para inspirar y motivar a sus compañeros ha provocado que legiones de aficionados de todo el mundo le imiten.
Hay varios buenos jugadores en Cleveland que son mejores gracias a LeBron. Esto no se debe únicamente a que su mera presencia atraiga en gran medida la atención de sus rivales, creando así oportunidades para que ellos puedan brillar. Desde que el autobús sale hacia el aeropuerto hasta que la bocina anuncia el final del partido, algo de LeBron se contagia a esos jugadores: un consejo acerca de una manera ingeniosa de defender el "pick & roll", una discusión sobre el mejor ángulo de corte para que LeBron les haga llegar el balón o un ejercicio antes del partido que rompa con una larga y, a veces, extenuante temporada.
Eso es lo que hace un líder, lo que hace un buen compañero de equipo. Él es capaz de cambiar un partido anotando el lanzamiento clave o mediante un pase imposible, animando desde la banda o con una nube de talco. Por eso está considerado como uno de los más grandes de todos los tiempos. Y, por eso, es el más valioso de 2008-2009.
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