Así se juegan los grandes partidos
06 mayo 2009
Ha llegado el momento, la Final Four. Hay mucho en juego, cada partido es distinto pero el objetivo sigue siendo el mismo: ganar.
Somos el equipo a batir, así que hemos aprendido a tomarnos en serio cada partido, sin importar contra quién juguemos. En la Final Four nos enfrentaremos a los mejores equipos de Europa y lo haremos en una noche en la que estarán ansiosos por machacarnos. Pero estamos acostumbrados a ello. Nuestros rivales siempre nos esperan armados hasta los dientes.
Durante el partido, no puedes estar pendiente de lo mucho que te juegas o de la rivalidad. Si permites que estos pensamientos dominen tu mente, dejarás de concentrarte en lo que se supone que debes hacer por el equipo. Perderás la concentración en tus tareas defensivas y tus opciones en ataque se verán limitadas. Sólo debes concentrarte en ganar. Deja que sean los aficionados quienes se ocupen de la rivalidad.
En la Final Four nos enfrentaremos a los equipos que nos toquen. No se trata de contra quién juguemos (todos los equipos son duros y experimentados), sino de lo que estemos dispuestos a conseguir. Si quieres ser el mejor, tienes que jugar contra los mejores. Y ganarles.
Somos el equipo a batir, así que hemos aprendido a tomarnos en serio cada partido, sin importar contra quién juguemos. En la Final Four nos enfrentaremos a los mejores equipos de Europa y lo haremos en una noche en la que estarán ansiosos por machacarnos. Pero estamos acostumbrados a ello. Nuestros rivales siempre nos esperan armados hasta los dientes.
Durante el partido, no puedes estar pendiente de lo mucho que te juegas o de la rivalidad. Si permites que estos pensamientos dominen tu mente, dejarás de concentrarte en lo que se supone que debes hacer por el equipo. Perderás la concentración en tus tareas defensivas y tus opciones en ataque se verán limitadas. Sólo debes concentrarte en ganar. Deja que sean los aficionados quienes se ocupen de la rivalidad.
En la Final Four nos enfrentaremos a los equipos que nos toquen. No se trata de contra quién juguemos (todos los equipos son duros y experimentados), sino de lo que estemos dispuestos a conseguir. Si quieres ser el mejor, tienes que jugar contra los mejores. Y ganarles.

CAMBIAR IDIOMA