NBA, ALLÁ VAMOS.

29 abril 2009

Etiquetas: CSKA, Messina, Russia, ettore messina, euroleague, ... more moscow
Hace poco jugamos un partido de la Euroliga en Belgrado ante 22.000 aficionados enardecidos. El baloncesto europeo está creciendo. Y no sólo crece, sino que mejora cada año con la aparición de grandes talentos en todos los equipos.

Los jugadores europeos se han convertido en atletas de máximo nivel: son más ágiles, saltan más alto y corren más rápido pero, además, han conservado el estilo europeo característico de juego en equipo. Todavía son capaces de abrir el juego con pases hábiles y aún buscan al jugador desmarcado.

Así que, ¿cuál es la causa de este gran salto de calidad? En primer lugar, el simple hecho de que la masa de aficionados en Europa haya crecido enormemente a lo largo de estos años y que hoy en día los partidos se televisen en todo el continente. Esto ha hecho que el baloncesto europeo sea más profesional y que los jugadores y los equipos evolucionen.

Este incremento en el grado de profesionalidad también se puede ver en el elevado nivel del arbitraje. El juego en Europa es uno de los más difíciles de arbitrar por su alto índice de contacto. Hace sólo diez años era muy complicado ganar los partidos fuera de casa, especialmente en algunas canchas donde había mucha presión. Pero nuestros árbitros han ido mejorando cada vez más y, hoy en día, si juegas duro y con inteligencia tienes bastantes opciones de ganar fuera, sin importar lo apasionado que sea el público.

Y, por último, EL BALONCESTO SE VUELVE INTERNACIONAL. Hace veinte años, los equipos europeos sólo tenían dos extranjeros y, en la mayoría de los casos, eran dos estadounidenses desconocidos. En la actualidad, podemos ver estrellas estadounidenses en la Euroliga y un número cada vez mayor de grandes jugadores europeos en la NBA. Aunque las grandes superestrellas siguen siendo de EE.UU., aparecen nuevos talentos en todo el mundo esperando a tomar el relevo.

A los aficionados europeos les siguen apasionando las grandes estrellas de la NBA, pero también se sienten cada vez más atraídos por la intensidad y la emoción que impregnan la mayoría de nuestros partidos. Todavía existe distancia entre nosotros y el mágico mundo de la NBA pero, creedme, se está acortando muy rápido.

Ettore Messina

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