La mejor medicina
14 febrero 2009
Ganen o pierdan, todos los equipos de Europa anhelan una cosa por encima de todas: el título de la Euroliga.
Lo sé porque he vivido ambas situaciones. He sido apartado de la Final Four, he visto truncados mis sueños en las semifinales y he experimentado el gran dolor que supone perder la final.
Pero a la larga, las decepciones no importan porque el año pasado, en Madrid, también tuve la oportunidad de saber lo que se siente al celebrar con mis compañeros y técnicos el título de campeones de la Euroliga.
Es por ello que contratiempos como la reciente derrota contra el AJ Milano no me desaniman, sino que me estimulan (a mí y al equipo) para conseguir nuestro objetivo la próxima vez.
Como equipo joven, el amargo sabor de la derrota es la mejor medicina.
Nos recuerda que no podemos dar algo por sentado. Además, concentra nuestra mente y energía en el trabajo que tenemos entre manos y nos alerta del hecho de que no existen los partidos intrascendentes.
Ya es difícil de por sí conseguir la clasificación para los playoffs de cuartos de final en uno de los grupos, pero también es muy importante clasificarse primero de grupo para obtener ventaja de cancha en la siguiente ronda.
Con esta actitud y el talento en la cancha del Olympiacos, no hay nada que no podamos conseguir.
Lo hemos demostrado ante el Tau Ceramica y lo volveremos a demostrar en nuestro camino hacia la Final Four de este año en Berlín.
Ya lo veréis.
Theo
Lo sé porque he vivido ambas situaciones. He sido apartado de la Final Four, he visto truncados mis sueños en las semifinales y he experimentado el gran dolor que supone perder la final.
Pero a la larga, las decepciones no importan porque el año pasado, en Madrid, también tuve la oportunidad de saber lo que se siente al celebrar con mis compañeros y técnicos el título de campeones de la Euroliga.
Es por ello que contratiempos como la reciente derrota contra el AJ Milano no me desaniman, sino que me estimulan (a mí y al equipo) para conseguir nuestro objetivo la próxima vez.
Como equipo joven, el amargo sabor de la derrota es la mejor medicina.
Nos recuerda que no podemos dar algo por sentado. Además, concentra nuestra mente y energía en el trabajo que tenemos entre manos y nos alerta del hecho de que no existen los partidos intrascendentes.
Ya es difícil de por sí conseguir la clasificación para los playoffs de cuartos de final en uno de los grupos, pero también es muy importante clasificarse primero de grupo para obtener ventaja de cancha en la siguiente ronda.
Con esta actitud y el talento en la cancha del Olympiacos, no hay nada que no podamos conseguir.
Lo hemos demostrado ante el Tau Ceramica y lo volveremos a demostrar en nuestro camino hacia la Final Four de este año en Berlín.
Ya lo veréis.
Theo

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