La otra carta peruana
Para María Portilla, Beijing marcarán sus segundos Juegos Olímpicos. Ella tuvo la oportunidad de correr en Sydney cuando acabó en el puesto 36 tras completar los 42 kilómetros y 195 metros en dos horas, 38 minutos. Hoy, ocho años después, ella tiene más experiencia. Hasta el lunes último, ella estuvo entrenando en el Cusco buscando prepararse de la mejor manera para competir el 17 de agosto en la maratón. Ese día viajó a Estados Unidos. Regresó a Albuquerque, en el estado de Nuevo México (Estados Unidos).
"He tratado de prepararme de la mejor manera, aunque en el Cusco no ha sido fácil, porque la gente maneja muy mal. Era muchlo riesgo correr a determinada hora. Por lo general, lo que hacía era ir a la zona de Sacsayhuamán para poder correr", contó.
Se viene un reto grande, correr en los Juegos Olímpicos.
Sí, lo sé. El reto es difícil, pero lo bueno es que ahora llego con más experiencia. Ahora sí sé las cosas que no tengo que hacer antes de la competencia.
¿Qué fue lo que te pasó en Sydney?
Uy, eran mis primeros juegos y llegué sin saber mucho. El día previo a la carrera, lo recuerdo bien, comí mucho. En los juegos hay un restaurante abierto las 24 horas y yo no me cuidé. Así, cuando llegó la hora de la carrera estaba muy pesada. Me dolía todo. Estuve a un paso de retirarme de la carrera. Pero luego pensé que mi país me había enviado para acabarla y la pude terminar.
Tras esos juegos, se te perdió el rastro hasta que a finales de abril llegó la noticia que habías superado la marca mínima. ¿Qué fue de ti?
Me pasó de todo. En el 2001 corrí en Bogotá, en la misma prueba en la que se lesionó Juan José Castillo. Él ganó en varones y yo en damas. Pero para correr esa prueba me apliqué una inyección para calmar un dolor que tenía. Esa inyección me hizo mucho mal. Me dio taquicardia, me temblaban las manos, y todo eso. A los días me fui a México y pese a que seguía con el malestar, corrí y gané. Cuando estaba regresando, en Miami, me puse muy mal. Me tuvieron que llevar a la clínica. Pasé de médico en médico, pero no daban con mi mal. Pasaron cerca de seis meses. Me alejé de las carreras y entré en un cuadro de depresión terrible.
¿Y qué hiciste para salir de esa crisis?
Pues no sé, el tiempo pasó. Le agarré fobia a las agujas. Creo que lo más me ayudó fue quedar en cinta y dar a luz a una pequeña que ha sido mi motivación. Cuando ya vino, volví a tener las ganas de correr. Fue entonces que nos instalamos en Albuquerque. Allí encontré gente muy buiena que me ayudó, como la señora Susane Poole, que incluso sacó plata de su bolsillo para correr en diferentes pruebas. Este año fue dispuó la Maratón de Salt Lake City en dos horas y 40 minutos.
Tras tu clasificación, has recibido apoyo aquí.
Sí. Nike me dio la mano y me ha vestido. Me ha dado toda la indumentaria deportiva que necesitaba y las zapatillas que yo quería. Sé que en Beijing las cosas me van a salir bien.
- María Portilla, nacida en Huayllati, Grau, Apurimac.
- Ella no participará de la ceremonia inaugural.
- Portilla recién viajará a Beijing el 10 de agosto, dos días después que la llama olímpica sea encendida.
Hace unos días les presentamos a Constantino León, el otro peruano que correrá en Beijing y que, como María Portilla es vestido por Nike.
Repasa aquella entrevista a través de este link:


